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DESTILACION

La destilación es un proceso que consiste en la separación de los constituyentes del mosto por medio de sus diferentes puntos de ebullición y los diversos volúmenes y presiones del alambique ayudan a la separación de gases, que se condensan y se vuelven líquidos con un alto contenido alcohólico.

En la elaboración del tequila son necesarias dos destilaciones, la primera llamada destrozamiento y la segunda, rectificación. Ambas se realizan en alambiques de acero inoxidable con serpentín de cobre que ayudan a eliminar compuestos sulfurados indeseables y le dan al tequila un gusto dulce agradable. Cabe mencionar que ambas destilaciones se hacen lentamente y con temperatura fría controlada, máxima de 20ºC en comparación con otros procesos normalmente utilizados por la industria tequilera que son rápidos y a temperaturas más altas. El beneficio que nosotros tenemos con nuestro proceso es obtener un tequila mucho más aromático libre de grasas y partículas compuestos no deseados.

En el destrozamiento el mosto muerto se calienta con vapor y se destila hasta tener un producto intermedio alcohólico (corazón) llamado ordinario, con una concentración de alcohol de entre el 25 y el 28%, al cual se le han removido los sólidos, parte del agua y las cabezas y colas. Las primeras contienen alcoholes superiores y las segundas metanol.

El ordinario se ajusta a 22% de alcohol con adición de agua de dilución y se hace pasar por gravedad a través de un medio filtrante de adsorción de celulosa y cartuchos de polipropileno para retirar partículas sólidas y de grasa.

En la rectificación el ordinario se destila nuevamente para enriquecer el contenido alcohólico hasta el 55%, además de refinar considerablemente el producto. En esta etapa también son cortadas y desechadas las cabezas y colas. El corazón ó parte media del destilado es denominado tequila blanco.